La mudanza como terapia personal

La mudanza como terapia personal

Inevitable la palabra mudanza está ligada a estrés. Pero no es menos cierto que en toda adversidad se puede encontrar una oportunidad si sabes cómo. Esta afirmación llevada a este asunto plantea la posibilidad de mudanza como terapia. Te contamos las claves de lo que se conoce como mudanza emocional.

¿Cuándo y por qué nos conviene, emocionalmente, hacer mudanza?

Salir de la zona de confort en muchas ocasiones es la única manera de solventar situaciones emocionalmente nocivas y esa salida pasa, irremediablemente, por cambiar de vivienda o de lugar de residencia.

Una ruptura, una pérdida o una oportunidad de trabajo son algunas de las razones en las que no solo están justificadas las mudanzas, sino que son necesarias. En los dos primeros casos, solo dos ejemplos, entre muchos otros, cambiar de escenario es una manera de amortiguar el dolor. No solo eso, es una oportunidad de dejar entrar a la ilusión, aunque sea tímidamente.

La mudanza como terapia es un cambio necesario hacia un aumento del bienestar.

Claves para aprovechar una mudanza como terapia

Para conseguir que una mudanza emocional sea efectiva tienes que conocer una serie de claves antes de salir de la zona de confort. Es decir, tienes que saber que el cambio es para mejor y que tienes que llevar a cabo una serie de premisas:

1. Prográmala con antelación

Los expertos aseguran que programar este tipo de cambios con tres meses de antelación es lo ideal. Así, una vez que ya has decidido dónde va a ser el cambio, elige empresa de mudanzas y señala la fecha con tiempo. Poder recoger tus cosas con calma, si no vas a contratar ese servicio, es una buena manera de evitar las prisas y el temido estrés.

2. Pon toda tu atención en los aspectos positivos del cambio

No siempre es fácil, pero desde luego no es imposible. Cuando pienses en esa mudanza, tienes que centrar tu atención en los aspectos positivos. Si es una mejor vivienda, más grande, más luminosa, si está mejor ubicada o más cerca de tu trabajo. Tienes que estar centrado en este tipo de cuestiones en lugar de estar instalado en las molestias que puede causar o en esa incertidumbre aparejada a todos los cambios.

3. Organiza una cena de despedida

¿Por qué no? Celebrar es siempre una buena idea. De la misma manera que organizamos cenas o despedidas para un compañero de trabajo que se va, podemos hacer lo mismo en honor de la vivienda que dejamos. La clave está en que lo positivo le coma terreno a lo negativo.

4. Deja la mudanza en manos de una empresa experta

Parece una obviedad, pero es un error frecuente recurrir a empresas poco profesionales o a amigos que nos van a hacer un favor. Las empresas especializadas harán que el cambio sea lo más llevadero posible. Puedes incluso ahorrarte, tener que montar y embalar cajas.

Como conclusión debes saber que la mudanza como terapia es de lo más efectiva. Si quieres cambiar tu vida, lo mejor que puedes hacer es optar por hacer grandes cambios. Salir de la zona de confort es uno de ellos.

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